…repartiría los sueldos de los EX ministros con pensiones vitalicias de forma equitativa entre todos los españolitos que viven observados y controlados por los “Grandes Hermanos” más potentes, poderosos y mugrientos: los bancos. Pero eliminaría con mucho más placer (un placer casi erótico) a todos los reporteros de la miseria y la sordidez que se propagan como una plaga de cucarachas vigorosas por todas las franjas horarias de la tele. Se dedican a pasearse por el país que nos ha tocado, con una cámara guayona y haciendo preguntas absurdas, estúpidas (¿En serio eres periodista?), cínicas y en general de muy mal gusto a un variado y pintoresco cuadro de personitas y desechos de pocos recursos.
Callejeros, callejeros… el inspirador divino. El mentor de posteriores programas refritos con el mismo formato, pero con otro elenco de oportunistas que aparecerá introduciéndonos en más chabolas, barrios marginados, negocios sucios, prostíbulos ilegales, extorsiones, tráfico de drogas, mujeres y niños, yonkis desesperados por su dosis, juventudes al borde de una parálisis cerebral de tanta “mierda” sintética etc, etc, etc. Vamos, lo mejor de cada casa. Pero lo mejor es que lo repugnante y sucio encanta al vulgo. El espectáculo de las miserias y el dolor ajeno despierta un interés de víbora cotilla y un morbo desmesurado. Nos gusta ver qué cocina la abuela que tiene una pensión de 200€/mes y apenas puede valerse por sí misma. Se le han muerto los hijos de la droga y está SOLA. Pero es que en la tele, todo vale ¿verdad?
Después apareció el formato “Willy Fog”. Dónde otro grupillo de periodistas con gran suerte, va dando vueltas por el mundo a ver que hacen nuestros compatriotas “expatriados”. Tengo que decir que me resulta algo más entretenido, sobre todo cuando se trata de países exóticos aunque soy consciente de que no enseñan toda la verdad y realidad del asunto. A mi madre le encanta porque dice que se pasea por Cancún, Dubai, Hong Kong y Toronto desde el sofá sin pasar frío ni calor.
Hahaha buena crítica macarrilla.
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